Control de acceso
Sistema de verificación que permite asegurar que el acceso a un determinado recurso o activo esté autorizado únicamente a las personas o entidades con los derechos necesarios y que, en caso contrario, el acceso sea restringido. El acceso puede ser a recursos de tipo físico (edificio o departamento) o lógico (por ejemplo, a un sistema o una aplicación software específica).
Un ejemplo lo encontramos cuando necesitamos introducir una contraseña para abrir el correo o cuando necesitamos usar la huella dactilar para encender un dispositivo o acceder a unas instalaciones.
Aplicando correcto control de accesos adecuado a cada caso, es posible detectar accesos no autorizados y evitarlos, así como registrar intentos o sucesos críticos de los usuarios; facilitando el control y la organización en cualquier empresa.
El control de accesos gira en torno a tres principios:
- Identificación: identificar el usuario ya sea por una tarjeta, una huella, voz, nombre de usuario…
- Autenticación: verificar la identidad y detectar si la persona que intenta acceder tiene permiso para ello.
- Autorización: el sistema autoriza o deniega el acceso de esa persona al sistema o instalación al que desea acceder.
Hay diferentes tipos de controles de acceso:
- Dispositivos periféricos, por ejemplo un teclado en los que la persona debe introducir usuario y contraseña o código para acceder.
- Accesos biométricos (basados en características físicas de los individuos) para acceder a edificios o para desbloquear dispositivos como teléfonos móviles. El reconocimiento facial, por ejemplo, se encarga de analizar el rostro de una persona y verificar que coincidan con los rasgos almacenados en una base de datos para permitirle o denegarle el acceso.
- Basados en objetos físicos personales tales como una tarjeta identificativa que se inserta para identificar a un usuario y recoger la hora de entrada y de salida a una instalación.
- El control de acceso en red es otro mecanismo que se controla mediante un ordenador ya sea en local o remoto y permite gestionar accesos y almacenar registros con fechas, horas.
Además, los controles de acceso se dividen en dos dependiendo de la conexión que necesiten:
- Sistemas de acceso autónomos que no necesitan conectividad ya que los propios terminales cuentan con memoria para gestionar los accesos. Tiene una capacidad más limitada y pueden ser más inseguros.
- Sistemas de acceso en red que utilizan herramientas de software para controlar los accesos. Ofrecen mayores niveles de seguridad y pueden controlar horarios, permisos, visitas y planes de evacuación o emergencias.
Como toda medida de seguridad, los controles de acceso también pueden ser vulnerados por los ciberdelincuentes. Para evitarlo se recomienda tener en cuenta algunos aspectos:
Comprobar que los puertos de red asociados a estos sistemas no estén expuestos y que sus comunicaciones estén debidamente protegidas.
Mantenerse al día de las vulnerabilidades que pueden afectar a sus dispositivos: mantenerlos actualizados siempre.
Asegurarse que nadie pueda acceder físicamente a ninguna interfaz crítica ni ver información confidencial impresa en los dispositivos.