Autenticidad

Se trata de la cualidad que poseen aquellos elementos, por ejemplo, documentos, programas, identidades, etc., de no ser suplantaciones del elemento original. En los casos donde la fuente sea conocida esta propiedad se describe mejor como el hecho que la información provenga de una fuente fidedigna, esto es, la garantía de que la entidad emisora sea realmente quien envía la información.

Se trata de una de las cinco dimensiones que el Esquema Nacional de Seguridad (RD 3/2010) considera para valorar la relevancia de los activos de información: confidencialidad, integridad, trazabilidad, autenticidad y disponibilidad. El valor de proteger esta característica en cualquier entorno con redes informáticas se puede visualizar a través del siguiente ejemplo:

Si una persona con autoridad le manda un correo de emergencia diciendo que envíe el dinero de una organización cliente a una cuenta cualquiera, diciéndole que es de extrema urgencia, ¿usted qué haría?

Dado que quien lo pide tiene autoridad y lo que dice parece tener sentido en el contexto en el que trabaja usted podría optar por ejecutar la orden recibida.

Pero, ahora bien, ¿cómo se podría asegurar que quien remite el mensaje no está siendo objeto de suplantación? Es tan importante en este tipo de situaciones el contenido del mensaje recibido como la confirmación de que quien lo envía es quien dice ser.

Para prevenir este tipo de ataque es importante que las dos partes que formarán parte del intercambio sean identificadas antes de que un mensaje sea enviado y para esto se utiliza un intercambio de claves previo. Para ello se necesita generar dos claves, una privada y una pública. La privada servirá para cifrar los mensajes, la publica servirá para descifrar el mensaje y validar que el mensaje enviado haya sido realmente enviado por la entidad emisora que tiene la clave privada.

Cuando un mensaje sea enviado de un dispositivo “A” a un dispositivo “B”, “A” enviará el mensaje cifrado con la clave secreta mientras que “B” recibirá el mensaje, lo descifrará y validará también que el emisor fue “A”.

El procedimiento para validar sigue el siguiente orden:

  1. “A” crea un par de claves, una privada y una pública. La privada se la quedará “A” y no compartirá su existencia con nadie.
  2. La clave pública se envía a “B” que recibirá posteriormente los mensajes, con la intención de que “B” pueda descifrar los mensajes que provengan de “A” y de esta manera verificar que “A” fue quien emitió el mensaje.
  3. “A” envía un mensaje a “B” y lo cifra con la clave privada que creó en el primer paso.
  4. “B” recibe el mensaje y utiliza la clave pública para descifrarlo.
  5. Gracias a este proceso, “B” puede confirmar sin duda que fue “A” quien emitió el mensaje.

Con este método se aseguran a la vez la integridad y la confidencialidad de los mensajes, así como la autenticidad del origen, siendo este método uno de los más empleados en la emisión de certificados de confianza en documentos digitales como los certificados SSL o las firmas digitales.