No todo lo que te muestran en pantalla es real y, más ahora que la inteligencia artificial avanza a gran velocidad. Imágenes manipuladas, frases sacadas de contexto, informaciones no contrastadas con fuentes oficiales... la desinformación y las noticias falsas suelen ser llamativas y muy virales a través de los medios digitales. Por eso, tu clic también cuenta y es importante tener una actitud crítica ante la información que recibas y ser “cibersegurola” antes de compartir.
Los bulos son contenidos falsos o engañosos que se difunden como si fueran reales. La desinformación va un paso más allá: son mensajes manipulados o sacados de contexto que buscan confundir o influir en la opinión de la gente. A menudo, al desconocimiento o la ignorancia se unen los intereses políticos y económicos de diversos agentes y empresas que se dedican profesionalmente a diseminar bulos con los que perjudicar al bando contrario y obtener réditos. En este contexto, es esencial analizar y contrastar la información que se recibe, antes de darla por buena.
Internet y las redes sociales han hecho que este tipo de contenidos viajen rápido, y con solo un clic pueden llegar a miles de personas.
¿Por qué importa tanto?
Porque los bulos no solo te engañan a ti: también afectan a los demás cuando los compartes.
- Pueden manipular emociones —miedo, enfado, sorpresa— para que reacciones de manera impulsiva, sin pensar.
- A veces tienen intereses ocultos detrás: políticos, económicos o ideológicos.
- Y lo más importante: si los compartes sin verificar, ayudas a que se extiendan.
Así que, ser Cibersegurola también es pensar antes de reenviar. Y sobre todo, huye de los discursos que promueven el odio. En nuestra campaña te hablamos también de tolerancia en Internet.
Algunos trucos para no caer en la trampa
- Primera pista: la url de la página. En ocasiones, en el nombre del dominio se esconde un pequeño cambio de caracteres para emular un medio de confianza e intentar colar un contenido falso.
- Apariencia de la página y redacción. En este tipo de fuentes es común que existan errores ortográficos, fotografías de baja calidad, publicidad engañosa...
- No te quedes en el titular. Lee todo el contenido antes de formarte una opinión y compara esa misma información en distintos medios. Los llamados titulares clickbait están pensados para explotar la "brecha de curiosidad": signos de interrogación, exclamación, redacción del titular exagerando los hechos.
- Busca la fuente. Verifica quién lo dice y si puedes encontrarlo en medios oficiales o fiables. Si habla de un estudio o investigación, que ésta proceda de una organización oficial. Ocultar las fuentes oficiales es una característica que suele encontrarse en las noticias falsas.
- Diferenciar el tipo de medio. Puede ocurrir que las noticias falsas se camuflen en contenido satírico, creado con el fin de confundir y generar opinión en las personas.
- Mira la fecha y el contexto. Muchos bulos reviven noticias antiguas o las sacan de sitio.
- Desconfía de cadenas, audios o capturas. Si no hay fuente clara, mejor no compartir.
Está claro que la información es poder y en nuestra mano está el poder de no difundir la información dudosa que no suma.
Encuentra aquí toda la información sobre desinformación y bulos y no dejes de visitar la página de “En Ciber, Cibersegurola”, para encontrar otros contenidos de ciberseguridad enfocada a menores.